Las revueltas árabes también llamadas “Primavera
Árabe” son protestas sociales que
tuvieron lugar en la zona de Medio Oriente y el Norte de África a finales de
2010 y durante 2011. Túnez fue el primer país que experimentó dichas
explosiones sociales, sin embargo, no pasó mucho tiempo para que otros países
fueran “contagiados”. Fue gracias a estos movimientos que en países como
Egipto, Túnez, Libia y Yemen los regímenes autoritarios fueron derrocados, no
obstante otros territorios como Siria, Bahréin, Irak, Líbano, Jordania,
Argelia, Arabia Saudí padecieron, o en su defecto siguen padeciendo, conflictos
armados y protestas en mayor o menor medida según las particularidades de cada
caso.
Desde
la Primera Guerra Mundial y hasta la actualidad los países tanto del norte de
África como los de Medio Oriente han sido primordiales en las estrategias
geopolíticas de las potencias, debido principalmente a la abundancia de
hidrocarburos existentes en la zona así como su ubicación en las rutas entre
Europa y Asia.
Así
pues las protestas sociales representan en la región un inevitable cambio en el
status quo establecido por las
potencias, sobre todo por Estados Unidos, lo que significó el debilitamiento de
una estabilidad pro-estadounidense. No hay que olvidar que la mayoría de los
regímenes autoritarios de los países involucrados en las revueltas eran aliados
incondicionales del gobierno estadounidense, es decir, desde hace décadas estos
gobiernos dictatoriales eran apoyados económica y sobre todo militarmente por
EEUU., a pesar de que el presidente Bush planteara, después de los atentados
del 11 de septiembre, impulsar un proceso de democratización de los países árabes
y musulmanes mediante la llamada iniciativa para el Medio Oriente y norte de
África en sentido amplio “BMENA Initiative”.
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