«Todo el mundo miente, todos los días, a cada
hora, dormido, despierto, en sus sueños, en su alegría, en su duelo. Aun con la
boca cerrada, sus manos, sus pies, sus ojos y su actitud se convertirán en una
mentira».
Mark Twain
Sí de algo hemos de estar
conscientes es que todos mentimos, algunos más que otros. Pero ¿por qué
mentimos? ¿Es la mentira algo inherente al ser humano?, definitivamente yo
diría que sí. Siendo sinceros es muy fácil decir mentiras, salen de nuestra boca
de forma automática y a veces de manera inconsciente, por ejemplo cuando te
preguntan: ¿cómo estás?, la respuesta instantánea es: “bien”, aunque sabemos que
no siempre es verdad; claro no vamos andar por el mundo divulgando nuestras
penas y llorar por lo mal que nos va en la vida cada vez que alguien se tome la
molestia o te pregunte casualmente ¿cómo estás?, (¡qué triste sería eso!) , a
lo que me refiero es que la mente de forma inconsciente evade la verdad. Y es
que justamente la función de las mentiras es esa, ocultar la verdad, ahora
entiendo porque es una herramienta tan utilizada en la vida de las personas.
Alguna vez, en algún lugar que no recuerdo en este momento, leí
que la diferencia entre la mentira y la verdad es la capacidad de poder
inventar la primera, el poder adaptar todas y cada una de nuestras mentiras a
lo que somos o no somos sin necesidad de producir un cambio real en nuestra
persona o entorno, no son las palabras exactas pero casi estoy segura que la
idea era esa y sí es así ¡he ahí la clave del éxito de las mentiras!, por el
contrario la verdad no la podemos inventar, está ahí queramos o no y ajustarse
a ella depende de nosotros, se dan cuenta la comodidad que nos brindan las
mentiras.
He escuchado decir a varias personas, entre ellos amigos, que
las mentiras surgen a partir del miedo que nos da encararnos con la verdad, tal
vez sea que las mentiras esconden a la perfección nuestros miedos, que bonita
forma de vivir ¿no creen? (nótese mi sarcasmo).
A pesar de estar consciente que el mentir es algo propio del
individuo, y de aceptar que en muchas ocasiones he mentido ya sea por cosas
como no ir al servicio social, por no quedar mal con alguien o simplemente por
desafanarme de algún compromiso, yo soy de las personas que cuando por azares
del destino descubro que alguien me mintió (y cabe aclarar que para mi esos “alguien”
son las personas por la que siento un cariño, afecto, amor, interés, etc.,) me enojo demasiado, realmente no
soporto cuando alguien se aferra a decir que está diciendo la verdad cuando
evidentemente no es así, eso de cacharlos
en la movida o agarrarlos con las
manos en la masa hace que no tengan una escapatoria y mientras ellos o
ellas obstinados en su “verdad”, eso es muy molesto.
En fin, agradezco a esa persona que el día de hoy me mintió
porque gracias a este ser me inspire para publicar esta entrada, ahora que el
coraje y la frustración han pasado creo que es momento de dormir…
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